La vivienda urbana tradicional constituye un valor testimonial de arquitectura popular de singular valor y su tipología guarda relación con la casa medieval entre medianeras.
Sin embargo, con la influencia de las corrientes estéticas del siglo XIX imperantes en otros países europeos (sobre todo Francia), se introducirán modificaciones que son la base de la tipología que nos ha llegado desde esa época.
Las fachadas presentan dimensiones variables pero con un predominio absoluto de la verticalidad. Los postulados academicistas son evidentes: fachada simétrica, rigurosamente geométrica, de huecos iguales y formas puras.
La entrada se realiza justo por el punto medio y las ventanas son de gran tamaño, teniendo habitualmente salida a un balcón de escasas dimensiones y que sobresale escasamente de la fachada, presentando así mismo rejas bellamente elaboradas.
En cuanto a los aspectos formales, la mampostería, enfoscada, se recubre de vistosos colores destacando sobre todo el ocre, el almagre, el añil y el blanco, mientras que los recercados de las ventanas son casi siempre blancos y a veces enriquecidos con molduras de yeso.
La cubierta es habitualmente inclinada y resuelta con teja árabe. Destacamos los aleros ricamente decorados por medio de ladrillos pintados con motivos geométricos.