Un dels aspectes més interessants, i també dels més desconeguts, del nostre patrimoni etnogràfic és el de la casa agrària, paradoxalment en una comarca on el substrat rural ha sigut històricament dominant. La casa, la seua forma, la disposició dels seus espais, els seus elements de construcció, són testimoni directe de formes de vida que han conformat la nostra pròpia cultura i que formen part integral de la memòria històrica.
El casco urbano de Orxeta se configura a lo largo de varias calles en disposición longitudinal y de dos plazas; una de mayor superficie, donde recae la fachada de la Iglesia Parroquial de San Jaime, la otra es menor y en uno de los laterales queda situada la Casa Consistorial. La relación espacial de las dos plazas resulta del mayor interés urbano, que trasciende el puro contexto local.
Don Pascual Madoz realiza una breve descripción de la villa de Orxeta en su obra Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus Provincias de Ultramar de 1850, donde hace referencia a tres plazas que perduran todavía hoy en día en el entramado urbano: "Tiene 444 casas generalmente de 2 pisos y fáb. regular, aunque hay algunas de 3, las cuales se distribuyen en 9 calles bastante anchas y rectas, una plaza frente a la igl. de 450 palmos de long. y 70 de lat., y 2 plazuelas de poca consideración".
El nombre de las plazas había quedado con el transcurso de los tiempos en el olvido, pero hoy han podido ser recuperados (al menos los empleados durante buena parte del siglo XIX), gracias al descubrimiento de una antigua planimetría del año 1872, realizada por el entonces médico cirujano Don Miguel Llorca.
Así pues, las dos plazuelas eran conocidas por los nombres de "Plaza de la Villa", donde antiguamente se emplazaba la Casa Consistorial, y "Plazuela del Ravalet". En cuanto a la plaza principal o mayor, llamada "Plaza de la Constitución", cambió su nombre en época reciente por el actual de "Plaza del Doctor Vicente Lino Ferrándiz".