
Las Jornadas de Pintura al Aire Libre se celebran con éxito creciente en Orxeta desde el año 2003, y se están convirtiendo en un auténtico punto de referencia para multitud de eventos culturales a nivel local y provincial.
De este modo, a principios de cada primavera, la proverbial tranquilidad del pueblo de Orxeta se ve truncada por la algarabía de una legión de artistas, que convirtien sus calles y plazas por unos días en un gran festival de artes plásticas al aire libre.
El acto es punto de encuentro de cientos de personas, entre las que merecen mención especial los alumnos, profesores y profesionales de una institución ilicitana de gran prestigio en el mundo de las Artes Plásticas: la Escuela de Pintura Hort del Xocolater.
A ellos se suman con gran entusiasmo los niños y niñas residentes del mismo pueblo, que dan a su vez, con sus humildes rotuladores y ceras, una gran lección de creatividad, trabajo y oficio artístico, arropados por los consejos y la atención de los profesores convocados.
El gran atractivo de este proyecto artístico es, sin duda, el inmejorable marco urbano en el que se desarrolla: el casco histórico tradicional de Orxeta.
Se trata de un verdadero dédalo de irregulares callejas y apretadas casitas de vivo colorido, claro exponente de la arquitectura tradicional alicantina. A ello debemos añadir el maravilloso entorno natural, un rincón a medio camino entre la costa y el interior más agreste de la provincia de Alicante.
Las Jornadas de Pintura al Aire Libre no es el tradicional concurso de pintura rápida. No se premia la rapidez en la ejecución o la fidelidad al modelo, ni las obras serán juzgadas y premiadas por un jurado cualificado.
Simplemente se pretende disfrutar de una apacible jornada de pintura, realizando en unas pocas horas (o días) las obras meses después serán expuestas en el municipio, para el disfrute general de artistas, autóctonos y visitantes.
Al fin y al cabo, el disfrute del arte es el objetivo último que todos, pintores, organizadores y espectadores, perseguimos. Acercar a la gente de la calle algo que en principio puede sonar tan pretencioso como es el proceso de creación artístico, el acto “mágico” de pintar un cuadro.
Los artistas trasladan sus talleres a las calles, y los caballetes toman por completo las pintorescas callejuelas de Orxeta (cerradas al tráfico para la ocasión), tomando como modelo alguno de los infinitos motivos que nos brindan los edificios del casco antiguo de tradición medieval, la célebre huerta orxetana o los espectaculares parajes naturales que envuelven el valle, a orillas del río Sella.
Trabajan sin descanso ante la contemplación y la curiosidad de los vecinos, mostrando con total naturalidad en qué consiste realmente su oficio, sin “misterios” ni “fórmulas secretas”.
Para los artistas supone también, por su parte, un magnífico ejercicio donde emplearse a fondo para capturar en sus lienzos las texturas, la luz y los colores que se muestran desbordantes en unos siempre espléndidos días primaverales, que terminan por redondear gratamente la experiencia.
El evento finalmente tiene como colofón una muestra al aire libre de los trabajos realizados en la plaza principal de Orxeta, preludio de una exposición de los trabajos que se suele celebrar hacia el mes de septiembre/octubre del mismo año.